Una de las ideas más dañinas sobre el trastorno por uso de opioides es pensar que se resuelve simplemente con “querer dejarlo”. Esa visión reduce una condición compleja a un problema de carácter y aleja a muchas personas del tratamiento.
El Departamento de Salud de Puerto Rico describe el trastorno por uso de sustancias como una condición crónica de salud que afecta la capacidad física y neurocognitiva de las personas, dificulta su funcionamiento social cotidiano y las expone al riesgo de sobredosis.
SAMHSA reconoce tres medicamentos aprobados por la FDA para tratar el trastorno por uso de opioides: metadona, naltrexona y buprenorfina. Estos tratamientos pueden formar parte de una estrategia más amplia que incluya servicios de apoyo, seguimiento clínico y recuperación.
Decir que una persona necesita tratamiento no significa justificar daños ni negar responsabilidades. Significa reconocer que la salud pública requiere respuestas efectivas, no solo castigo, vergüenza o silencio.
En Puerto Rico, el riesgo es real. Entre 2018 y 2024 se reportaron 4,516 eventos de sobredosis por opioides, y en 2024 se emitieron 945 alertas de posibles eventos de sobredosis por opioides y otras sustancias.
La recuperación puede ser difícil, pero es posible. Lo importante es abrir rutas de tratamiento, reducir barreras y hablar con información correcta.
El trastorno por uso de opioides no es una falla moral. Es una condición de salud que merece atención, tratamiento y acompañamiento.
